Halloween cayendo en sábado, que no pasa todos los años, y se notó desde que abrimos. Aquí no vino nadie a tomar algo y ya: vino maquillado, con la sangre todavía fresca y el disfraz pensado desde hacía semanas.
A media noche no se pasaba. Caretas blancas por la barra, orejas de gato en los sofás, alas de ángel entre la gente y heridas pintadas en medio local. Los carbones sin parar en toda la noche, la barra a dos manos desde temprano y rondas de chupitos levantándose en el centro de la sala, ocho manos a la vez.
Una de las mejores noches del año, sin discusión. De las que luego se cuentan.
Al final del álbum te dejamos los carteles que montamos para la ocasión, con el museo tomado por Myers, Chucky, Jason y toda la pandilla.
Gracias a todos los que os lo currasteis con el disfraz: sois vosotros los que montáis esto. Abrimos todos los días a las seis. Si sales en alguna, es tuya: descárgala y etiquétanos.